LO RECONOZCO, YO TAMBIÉN TENGO MIEDO.
Por más que el tiempo pasa, por más personas que conozca, siempre me acompaña un espacio que no se entrega. Su cerradura se amolda a una llave algo curiosa, no tiene expresión verbal conocida. Y me alegro, aunque eso signifique caminar por las calles a solas y en la soledad. Ya queda poco por decir, en todo caso, sí por construir.Y en esta novedosa lucha espero abrir mi espacio e integrarlo por completo en este mundo. Nosotros o nuestros deseos no tienen sentido si no logramos desapegarnos de ellos. Mi existencia no es tan importante, pero sí creo que con mi presencia pueda lograr algo y hacer una desinteresada aportación a la humanidad.
0 comentarios