FRESCA COMO UNA ROSA
Permíteme seducirte
como la naturaleza que te roza
como esa damisela
que atraviesa el alma
como la luz que nos bendice.
Déjame hablarte en el silencio
y hacerte mía sin poseerte.
Te doy todo lo que se desprende de mí;
es el mejor de los tesoros ilustrados
y sé que no dirás nada verbalmente.
Tu ser es el aroma que bautiza nuestras sienes,
la mente fresca que cubre tus pechos
y un sexo sacralizado
con la fuerza de la hiedra
que se expande hacia la eternidad.
Aunque me vaya en ello la vida,
sé que mereces la pena;
algo en el interior de mi alma
me rescata de las sombras
y todo lo que puedo decir
es que tú eres la causa
de las contradicciones
que perecen tras tu presencia...
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